Nuestras guías de cultivo
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Resultados

Strelitzia de montaña
Strelitzia caudata

Ave del paraíso con hojas de junco
Strelitzia juncea

Ave del paraíso gigante
Strelitzia nicolai

Ave del paraíso
Strelitzia reginae

Stromanthe sanguinea 'Triostar
Stromanthe sanguinea 'Triostar'

Stromanthe sanguinea
Stromanthe thalia

Miseria
Tradescantia zebrina

Tradescantia zebrina 'Discolor Multicolor
Tradescantia zebrina ‘Discolor Multicolor’

Yuca con hojas de Aloe
Yucca aloifolia
Rizomas
Los rizomas son un poco como los icebergs: admiramos la parte que se ve en la superficie sin sospechar lo que se esconde fuera de la vista. Si quieres evitar que tu jardín corra la misma suerte que el Titanic, aprende a conocer a tu adversario.
¿Qué es un rizoma?
Los rizomas son los tallos subterráneos y, a veces, subacuáticos de las plantas perennes. Están llenos de reservas alimenticias. Les permiten alimentarse durante el periodo de reposo vegetativo, aunque no quede ninguna hoja en la superficie.
Los rizomas se adaptan a la pendiente y a la composición del suelo. Alargados y horizontales, se vuelven oblicuos para seguir creciendo cuando hay rocas o tierra inestable.
Tienen limbos reducidos a escamas, un sistema radicular, nudos y yemas. Estas últimas producen tallos aéreos y flores. Una vez que la planta ha completado su ciclo de vida, se marchita y muere. El tallo subterráneo da entonces lugar a otro brote. Un mismo rizoma puede generar varios brotes a la vez.
Algunas plantas con rizoma se propagan en matas y se quedan cerca de la planta madre. Pero otras, los rizomas rastreros, se ramifican bajo tierra y generan múltiples yemas. ¿La ventaja? La planta se reproduce y forma un borde florido o un seto en unos meses. ¿El inconveniente? Puede volverse incontrolable y invadir tu jardín y el del vecino.
Los rizomas se adaptan a la pendiente y a la composición del suelo. Alargados y horizontales, se vuelven oblicuos para seguir creciendo cuando hay rocas o tierra inestable.
Tienen limbos reducidos a escamas, un sistema radicular, nudos y yemas. Estas últimas producen tallos aéreos y flores. Una vez que la planta ha completado su ciclo de vida, se marchita y muere. El tallo subterráneo da entonces lugar a otro brote. Un mismo rizoma puede generar varios brotes a la vez.
Algunas plantas con rizoma se propagan en matas y se quedan cerca de la planta madre. Pero otras, los rizomas rastreros, se ramifican bajo tierra y generan múltiples yemas. ¿La ventaja? La planta se reproduce y forma un borde florido o un seto en unos meses. ¿El inconveniente? Puede volverse incontrolable y invadir tu jardín y el del vecino.
Plantas con rizoma para cultivar en casa (o mejor no)
En interior, los rizomas quedan contenidos en su maceta. Así que puedes hacerte con un helecho «pata de conejo», una ave del paraíso, una {{ link_to_variety("01FKK61NV49P4A64J7AS6PVGFR") }} o una {{ link_to_variety("01G3XS1HF1FZPR31X46JM13X5W") }} sin miedo a que te invadan. Aprovecha el trasplante anual para multiplicar tu ejemplar dividiendo los matas.
Tampoco te preocupes si trasplantas a tierra firme rizomas no rastreros, como peonías, glayois, hemerocallis e iris. Su proliferación se limita a un perímetro de unos diez centímetros.
Si quieres plantar en el jardín bambúes, una {{ link_to_variety("01FY9YQYXQS62G7AFANHG14VA1") }}, muguete o menta, hay que tomar algunas precauciones. Estos rizomas rastreros se extienden y pueden convertirse en plantas adventicias. Lo mejor es plantarlas en macetas, al aire libre, para controlar su crecimiento. Otra solución: enterrar una barrera antirizoma para evitar que los tallos subterráneos se extiendan. Si no pones barreras, es difícil deshacerte de las plantas no deseadas. Prepárate para cortar, cavar y arrancar.
Los rizomas, ricos en almidón y proteínas, suelen ser comestibles. En nuestros huertos cultivamos espárragos, endibias y achicorias. En climas más templados, se cultiva la yuca, la cúrcuma y la canna. La patata, el tupinambo y el ñame, por su parte, son rizomas que se han convertido en tubérculos.
Tampoco te preocupes si trasplantas a tierra firme rizomas no rastreros, como peonías, glayois, hemerocallis e iris. Su proliferación se limita a un perímetro de unos diez centímetros.
Si quieres plantar en el jardín bambúes, una {{ link_to_variety("01FY9YQYXQS62G7AFANHG14VA1") }}, muguete o menta, hay que tomar algunas precauciones. Estos rizomas rastreros se extienden y pueden convertirse en plantas adventicias. Lo mejor es plantarlas en macetas, al aire libre, para controlar su crecimiento. Otra solución: enterrar una barrera antirizoma para evitar que los tallos subterráneos se extiendan. Si no pones barreras, es difícil deshacerte de las plantas no deseadas. Prepárate para cortar, cavar y arrancar.
Los rizomas, ricos en almidón y proteínas, suelen ser comestibles. En nuestros huertos cultivamos espárragos, endibias y achicorias. En climas más templados, se cultiva la yuca, la cúrcuma y la canna. La patata, el tupinambo y el ñame, por su parte, son rizomas que se han convertido en tubérculos.
